Hoy la susceptibilidad me tomó presa. Mareos, náuseas, dolores de cabeza. Una inevitable ganas de llorar al ver una imagen que no guardaba relación alguna conmigo. Mi voz quebrada al contestar llamadas. Mis ojos compungidos al querer leer un libro. Escenas difusas, cantos y voces alteradas. Recuerdos, nostalgia, añoranza. Me sentía desvanecer, me sentía caer inevitablemente al vacío. Sentía ganas de gritar, ganas de correr y desaparecer sin dejar signos.
Hoy la susceptibilidad me tomó presa. Me dejé llevar por mis miedos, por mis demonios efímeros. Aquellos que vienen, me seducen y se van tal cual han venido. Creé telas de arañas en mi cabeza. Trampas densas que no dejaron movilizar bien mis ideas. Me cerré en el aturdimiento, la confusión, la desorientación, el azoramiento y demás parecidos.
Hoy la susceptibilidad me tomó presa. Creí perder sin antes haber ido a la guerra, sangrar sin haberme cortado y caer sin haberme lanzado. Creí estar en un mundo no real, en uno más de mis sueños, en uno más de mis desvaríos.
Hoy la susceptibilidad me tomó presa. Carcajeé, olvidé, me tranquilicé, caminé, paré, me atormenté, recordé y sollocé.
Hoy la susceptibilidad me tomó presa. Cuando todo iba bien me sentí mierda otra vez.
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